Ruta Condal, una leyenda negra Featured

Ruta Condal, una leyenda negra

Jungapeo, Michoacán.- La ‘Ruta de la Condesa’ o ‘Ruta Condal’, ofrece una potencial oferta turística local, ya que posee una riqueza natural, arquitectónica, histórica y cultural que involucra a Jungapeo y Tuxpan.

Esta Ruta tiene como objetivo principal, hablar de la vida, propiedades y entorno en  el que  se  desenvolvió  la Tercera Condesa  de  Miravalle,  María  Magdalena Catalina Dávalos de Bracamontes y Orozco, mujer que vivió en el Siglo XVIII, misma que se recuerda por su riqueza, su glamour, su tiranía, su excomunión, sus amantes y por abusar de su belleza y su título nobiliario para conseguir todo lo que se proponía.

La Ruta busca atraer visitantes y motivar su desplazamiento a lo largo de los municipios involucrados -según un itinerario establecido-, en el cual participa la población local, respetando el medioambiente y generando beneficios económicos,   sociales   y   culturales.  

Esta   Ruta   persigue   los   testimonios   de importantes acontecimientos que se suscitaron durante el siglo XVIII en la Nueva España. Desde un pleito legal contra la Compañía de Jesús, hasta míticos tesoros ocultos, pasando por intrigas, crímenes y pasiones prohibidas.

El recorrido estemático (basado en la novela ‘La Condesa… Historia y Leyenda’, del escritor tuxpense e impulsor de la Ruta: Josep Zalez Zalez) y su itinerario (dirigido también por Josep Zalez Zalez), que discurre por los municipios de Tuxpan y Jungapeo, en la   región   Oriente   de   Michoacán;   posee   los   monumentos,   reliquias,   archivos históricos y obras de arte que formaron parte de la vida de la Tercera Condesa de Miravalle, personaje que sacudió a la sociedad virreinal convirtiendo su historia en leyenda. Dejando tras su muerte una huella imborrable en los lugares que habitó.

Para conocer la Ruta Condal, son necesarias, mínimo, cinco horas. Tiempo en el que se recorren 19.5 kilómetros. “Comenzamos la visita en el Templo de Santiago Apóstol en Tuxpan, en el mismo sitio de entierro del personaje protagonista (en esta iglesia está la tumba condal). Ahí mismo, se pueden contemplar los restos óseos de San Victoriano de Cártago, una reliquia sacra de un valor incalculable, dada   su   historia   y   su   antigüedad. 

“Ahí   mismo   se   puede   admirar   un   óleo monumental   titulado   “Las   Ánimas   del   Purgatorio”   en   el   cual,   se   encuentra plasmada la familia de los condes de Miravalle. Este óleo es una de las más grandes obras de la pintura colonial, cuyo autor fue Cristóbal de Villalpando, pintor de   gran   importancia   durante   el   virreinato.   También   en   el   mismo   templo   se observan   escudos  de   la   compañía  de   Jesús;   escudos   heráldicos  y   mensajes ocultos, obra de los frailes franciscanos”, manifestó Josep Zalez Zalez.

Enseguida, se visita la ex hacienda de La Santa Catarina, casa principal de la Condesa de Miravalle, sitio donde vivió y murió, así como la capilla de la Santa Catarina que data del siglo XVI, siendo esta una de las más antiguas construidas en el país.

Las personas parten después hacia Jungapeo, en  donde contemplan el templo de Santa María de la Asunción, iglesia idéntica al templo de Tuxpan,  sólo que  a escala más pequeña; acto seguido se visita el complejo virreinal de San Miguel Púcuaro, donde se encuentra la casa otoñal de La Condesa. También se visita un acueducto monumental del  siglo   XVII  (que   dotaba de  agua  a   la  hacienda  de Púcuaro), la  capilla de  San  Miguel Arcángel,  el ingenio  de labor   de  azúcar y piloncillo,   y   finalmente   la   casa   principal   (de   Púcuaro)   que   fue   sede   de   las celebraciones en honor al Arcángel Miguel durante la época.

Esta hacienda fue traída   en   barco   desde   Europa   para   ser   montada   en   el   sitio   donde   hoy   se encuentra, ofreciendo al turista una ventana a la vida y costumbres de quienes la habitaron. Concluye el  recorrido con  una  imagen  de  la  Condesa  de  Miravalle, plasmada en las rocas de una montaña contigua al complejo, ocasionando en quienes   la   miran,   un   gran   asombro,   un   testimonio   del   poder   y   soberbia   que caracterizaron a tan importante dama, por quien la colonia Condesa de la Ciudad de  México   lleva   su  nombre.  

En   esta  ruta   turística,   que  en   todo   momento   es narrada por el doctor Josep Zalez Zalez, no sólo se disfruta de los destinos fijados, sino del tránsito entre uno y otro lugar, permitiéndole al visitante la posibilidad de admirar los paisajes imponentes del cañón de Tuxpan y la sierra de Mil Cumbres.

Cabe destacar que en la Temporada de Muertos, las visitas son nocturnas, por lo que los turistas se adentran a los terrenos de Púcuaro con velas en mano, para que el ambiente sea un poco más tenebroso; acorde a la época.

“La Condesa fue un personaje de la época virreinal que vivió en las tierras de la región Oriente. Dejó una huella imborrable en los lugares que habitó. Estas tierras ahora forman parte de ‘La Ruta Condal’. Lo que hace interesante esta historia, es que todos los sitios que son mencionados en ella, existen, como lo   son   los   templos,   capillas,   haciendas,   reliquias,   y   obras   de   arte   que   se encuentran salpicadas por toda la región, y que son una especie de imán para curiosos y turistas que quieren conocer más acerca de esta historia y la mujer que fue  odiada  por   muchos  y   amada  por   pocos”. 

Nace  el Condado de Miravalle.

El condado de Miravalle nació el 18 de diciembre de 1690, en Compostela de Indias (la Nueva Galicia), hoy Nayarit. Don Alonso Dávalos y Bracamontes, Caballero de la Orden de Santiago fue el Primer Conde de Miravalle (título otorgado a perpetuidad por el Rey Carlos II de España, mejor conocido como ‘El Hechizado’).

Su primogénito, Pedro Alonso Dávalos y Bracamontes Uliberri, fue el Segundo Conde de Miravalle. En una de sus expediciones como Caballero de la Orden de la Santa Cruzada a las tierras michoacanas,   Pedro   Alonso   Dávalos,   contrajo   matrimonio   con   María   Antonia Francisca Orozco  de Rivadeneyra y  Orendaín, por cuyas venas corría  sangre indígena del antiguo señorío otomí de Tocpan.

Fue con ese enlace matrimonial que el Condado de Miravalle se extendió hasta las tierras del Oriente Michoacano. La primera niña engendrada por Pedro Alonso Dávalos y Bracamontes y María Antonia   Francisca   Orozco   de   Rivadeneyra   y   Orendaín,   nació   en   1701,   en   la hacienda de la Santa Catarina de los Arenales, en Tacubaya. Su nombre fue María Magdalena Catarina Dávalos de Bracamontes y Orozco, heredera del condado de Miravalle. 

Huérfana   de   madre   a   temprana   edad,   internada   y   recluida   en   el convento de Las Carmelitas Descalzas, en Puebla de los Ángeles; pero ayudada por  su   abuela   paterna,   María   Magdalena  Catarina  se   fugó.   Después   contrajo matrimonio con un Caballero de la Orden de Alcántara, Don Pedro Antonio de Trebuesto   y  Alvarado,   en   1719.   Con   él,   se   trasladó   a   Compostela   de   Indias (Nayarit), donde, en tan solo 15 años de matrimonio, engendraron a nueve hijos. Al enviudar en 1734 volvió a la casa paterna de la Ciudad de México, donde enfrentó a una sociedad hostil.

Ante la amenaza de la ruina económica de su familia, La Condesa emprendió una demanda legal en contra de la Compañía de Jesús, para reclamar las tierras que su tío abuelo (quien fue su albacea), había dejado a la Compañía de Jesús, como testamento al momento de su muerte, las grandes ganancias  de las numerosas haciendas que   le pertenecían; mismas  que  eran utilizadas por  los   jesuitas para  financiar  sus  expediciones, construir  iglesias  y palacios, como el Palacio Clavijero (Morelia).

María Magdalena Catarina ganó la demanda, y las propiedades de su familia en las tierras michoacanas, por lo que le fueron devueltas después de 27 años. Las numerosas haciendas y extensiones de tierra estuvieron en los municipios de Tuxpan, Jungapeo, Irimbo, Ciudad Hidalgo, Susupuato y Zitácuaro, y fueron su salvación económica. En los molinos de las haciendas de labor, se elaboraban azúcar y alcohol para ser distribuidos por los rincones de la nueva España.

En 1742, murió su padre, el Segundo Conde de Miravalle, y María Magdalena Catarina heredó el condado de Miravalle. El noble título   le   fue   heredado   junto   a   inmensos   patrimonios   en   forma   de   palacios, haciendas y rentas. De María Magdalena Catalina se dice que se lanzó a la vida mundana, sus banquetes y tertulias alcanzaron gran renombre en la Ciudad de México, y artistas e intelectuales pugnaron por participar de ellos.

Rumores ciertos o imaginados,  aseguraban  que  la  Condesa mantuvo  amores con   hombres  de distintas   clases   sociales,   ya   que   trabó   relaciones   íntimas   con   nobles,   con mayorales, con capataces; e incluso, con un fraile franciscano del convento de Santiago   Apóstol,   en   el   pueblo   de   Santiago   Tuxpan   (Fray   Tomás,   quien   era alquimista), él le ayudó a enterrar su dinero, con ello fue el beneficiario de sus secretos monetarios.

Su leyenda negra…

Los asesinatos brutales en contra de quienes se dejaron amar por ella y también de quienes se resistían a hacerlo, fue lo que marcó su leyenda. Acusaciones casi demoniacas en su contra como el confirmado   herraje   de   300   esclavos   en   la   hacienda   de   Santa   Catarina.   Los crímenes casi de poesía, que fueron cometidos por ella en San Miguel Púcuaro, donde estuvo incluida la muerte de su sobrina María Rosetti (Jungapeo). Todo esto, coronado por la excomunión que recayó sobre ella, cuando en 1765, emprendió una segunda demanda en contra de la Compañía de Jesús, esa vez porque le devolvieran lo que ellos obtuvieron de sus propiedades, durante27  años.

De boca en boca, y generación tras generación, la leyenda ha sido contada en Agostitlán, Angangueo, Ciudad Hidalgo, Irimbo, Jungapeo, Zirahuato, Zitacuaro y Tuxpan. Pero también en Compostela, Sentispac, y Tepic, en Nayarit; así como en Huesca y Mineral del Monte en Hidalgo, además de la Ciudad de México, donde una de las colonias de la delegación Cuauhtémoc lleva el nombre de Condesa, en honor a María Magdalena Catalina (esos terrenos fueron de su propiedad junto con los de la colonia Roma, parte de las colonias Hipódromo y Tacubaya.  Su   casa   fue   el   inmueble  que   hoy  ocupa  la   Federación  Rusa).

Envenenada.  

La   Tercera   Condesa   de   Miravalle   fue   víctima   de   su   amante   y cómplice, el fraile franciscano (Fray Tomás) del convento de Santiago Apóstol, pues la envenenó cuando tenía 76 años de edad. Esto sucedió en la hacienda de la Santa Catarina en Tuxpan, lugar que fue su residencia permanente durante los últimos diez años de su vida. Fray Tomas cometió ese asesinato por avaricia, ya que la Condesa era poseedora de un gran tesoro. Por lo que, el fraile, en un acto de infinita maldad, hizo a un lado el amor que entre ellos había, para dar paso a la ambición.

Así concluyó la vida de una mujer que fue polémica, que abusó de su título nobiliario y su   poder,   para   cometer   los   actos   impuros   que   la   han   inmortalizado   en   el imaginario popular. Después de que fue embalsamada, la pusieron en un ataúd y fue exhibida por casi 150 años, en la cripta de los condes, que está en la Iglesia de Santiago Apóstol, en Tuxpan.

Posteriormente fue enterrada ahí mismo, al lado de su progenitora; esto en 1924; el fraile también le acompaña en la cripta condal. En el tiempo en que fue exhibida, diversas personas llegaron a ese pueblo a mirar a la Condesa; entre ellos se destacan algunos miembros del ejército francés, también personajes que formaron parte de la Suprema Junta Nacional Americana, como  los   hermanos   Rayón. 

Fue   la  Tercera  Condesa   de   Miravalle,  una   mujer poderosa que abusó de su belleza y de su título nobiliario para conseguir lo que se proponía; sin importarle sacrificar su moral, ni sus buenos principios. “Odiada por muchos y   amada  por  pocos,  desafió  las  costumbres  de   su  época,  llevándola incluso a enfrentarse con las autoridades eclesiásticas, situación que le trajo la desgracia y la tragedia”, explicó Josep Zalez Zalez.

Actualmente, han pasado 239 años de su muerte y su historia sigue viva. La Tercera Condesa de Miravalle, fue una mujer rodeada de riquezas, amada y odiada, víctima y victimaria; fue una mujer que dejó una huella imborrable  en los lugares  que habitó. Fueron sus  amoríos y sus  riquezas  los elementos que se conjugaron para, después de su muerte, dar paso a la leyenda. Hoy, más de 2 mil personas han realizado el recorrido por La Ruta de la Condesa, descrita por los visitantes como un paseo con historia.

 

Last modified on Viernes, 01 Septiembre 2017 23:17
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