¿Quien fue la Condesa?

A 239 años de su muerte todavía se habla de su maldad, su erotismo y sus riquezas. Mujer de la época colonial que dejó huella en el Oriente Michoacano, misma que trascendió hasta el Continente Europeo. Esto, por desafiar las costumbres de la época, tener relaciones con un fraile y ser excomulgada por la iglesia.

 PERO… ¿QUIÉN FUE LA TERCERA CONDESA DE MIRAVALLE?

Esta mujer dejó una huella en el Oriente Michoacano; nieta del Primer Conde de Miravalle, don Alonso Dávalos de Bracamonte, título otorgado por el rey Carlos II de España, el 18 de diciembre de 1690 (mismo que terminará cuando muera el último de los Miravalle, pues Carlos II dijo que sería a perpetuidad); por lo tanto, la tercera en la dinastía fue esa Condesa. 

La Condesa nació la noche del día dos de junio de 1701 en la Ciudad de México. Asegura que su nombre fue María Magdalena Catarina Dávalos de Bracamonte y Orozco. Aunque otros afirman que fue María Magdalena Dávalos Bracamonte y Orozco de Trebuesto.

En lo que todos coinciden es, en que fue una mujer en extremo elegante, que ocupó los círculos más altos de la Corte Virreinal y, a sus recepciones atrajo a lo más selecto de la nobleza. “La Condesa fue dueña de 70 haciendas en Michoacán (Irimbo, Hidalgo; Tuxpan, Jungapeo; Benito Juárez, Susupuato, Tuzantla, Zitácuaro y más); además de ser dueña de las Minas de Compostela, Nayarit, de las minas de Tlalpujahua y algunas de Angangueo. También tenía dinero de lo que le dejaban las siembras de sus enormes tierras, donde se producía maíz, trigo y caña, de la venta de ganado, entre otros.

Además, en México, su mamá (doña Antonia Francisca de Orozco Castilla y Orendain Rivadeneyra) le heredó la hacienda de Tacubaya, ubicada en lo que hoy son las colonias Condesa (de ahí viene el nombre), Roma, Hipódromo y parte de Tacubaya. También le dejó la casa que, en años pasados, fue rentada por la Embajada de Brasil y en donde actualmente está  la embajada de la Federación Rusa.

Sus propiedades tuvieron una extensión de 68, 454 hectáreas, comentó Espartaco. “Dicen que tenía tanto dinero que sus fiestas duraban hasta un mes. Ella mandaba traer, en carruajes, a gente que llegaba a la hacienda de Púcuaro o a la de Tuxpan”.

            Contrario a lo que la gente cree, la Condesa se casó en 1721 con Pedro Antonio de Trebuesto y Alvarado, caballero de la orden de Alcántara, de quien tuvo 8 hijos, 2 mujeres y 6 hombres, después enviudó en 1731. Se dice que fue una mujer hermosa; sin embargo, no existe algún retrato de ella que pueda confirmar lo anterior, pero también se especula que fue muy fea. Asimismo, aunque no está documentado, se habla de su maldad.

Respecto a esto, los lugareños afirman que, hombre que le gustaba, lo conseguía. “Cuando se hartaba de él, mandaba matar una vaca, le quitaban el cuero y lo dejaban remojando una noche entera, para después con él, envolver al amante y dejarlo en el Sol. Esto hacía que el cuero se fuera encogiendo y, por consecuencia, el hombre se asfixiaba y moría”, comentó Luis González de Tuxpan.

Lo que sí está documentado como ‘Los delitos de la mujer’, fue lo que escribió el profesor Roberto Maya, en la biografía de Tuxpan. Entre ellos se plasma que la Condesa de Miravalle herró a sus 300 esclavos. A los indios y servidores los utilizaba como bueyes; además de que dio muerte a esclavos, indios, criollos y españoles, mismos que la ayudaron a esconder sus tesoros y que envenenó y sepultó en los mismos sitios.

Asimismo especifica Roberto Maya que dio muerte por mutilación, asfixia y envenenamiento, a los hombres que le dieron placer. A esto se le suma que tuvo relaciones ‘con un mal fraile’ (Fray Tomás Camata Estrada, quien era alquimista, él le ayudó a enterrar su dinero, con ello fue el beneficiario de sus secretos monetarios).

            La Condesa fue una mujer de carácter fuerte, una muestra de ello fue que  reclamó las donaciones que en vida hiciera su tío, Don Francisco de Orozco y Tovar, a las iglesias. Don Francisco fue su albacea (durante15 años) al morir su mamá y la iglesia que más beneficios obtuvo de estas donaciones, fue la  Catedral de Valladolid.

Sin embargo, las consecuencias por reclamar el dinero, la llevaron a ser excomulgada (por el obispo de Valladolid, Anselmo Sánchez de Tagle). Ante esa decisión, la Condesa se retractó de los hechos, porque, a decir del profesor Roberto Maya;  que alguien fuera excomulgado en ese tiempo, significaba que estaba maldito.

Significaba que los excomulgados no podían entrar a las iglesias, ni podían recibir auxilio en caso de estar en el lecho de muerte. En pocas palabras, se les daba ‘la muerte civil’; pues nadie podía tener tratos con ellos, ni hablarles; nadie podía saludarlos. Los rechazaban como si fueran leprosos. Por lo tanto, la Condesa se rindió y buscó la reconciliación con la iglesia, con la sociedad y con su conciencia.

            Pese a todo, lo que casi  nadie conoce es que ganó un concurso de poesía en 1729; pues participó en un certamen literario que celebraba la canonización de San Juan de la Cruz.

            La muerte de la Condesa ocurrió el 16 de abril de 1777, en su cama, en la hacienda de Santa Catarina (Tuxpan). Roberto Maya plasmó que fue envenenada por el fraile, quien presenció su muerte; sin embargo, al verla sufrir, arrepentido, le pidió perdón en su lecho de muerte.

 

            Su historia no termina ahí, ya que después de que fue embalsamada, la pusieron en  un ataúd y fue exhibida por casi 150 años, en la cripta de los condes que está en la Iglesia de Santiago Apóstol, en Tuxpan. Posteriormente fue enterrada ahí mismo, al lado de su progenitora; esto en  1924.  También se dice que sus restos mortales fueron extraviados; algunos más afirman que fueron llevados a  España. Estas dos últimas conclusiones son falsas; ya que la Condesa aun está en Tuxpan.

En el tiempo en que fue exhibida, diversas personas  llegaron a ese pueblo a mirar a la Condesa; entre ellos se destacan algunos miembros del ejército francés, también personajes que  formaron parte de la Suprema Junta Nacional Americana, como los hermanos López Rayón. Cabe mencionar que con la muerte de la Condesa desapareció la nobleza en Tuxpan, pues a sus hijos no les interesó quedarse ahí.

Su primer descendiente fue Don José Justo de Trebuseto y Dávalos (Cuarto Conde de Miravalle). Él se casó con Doña Juana María de Andrade Rivadeneyra y Moctezuma, novena nieta del Vlei-Taltoani Motecuzohma II. Con esta unión también se juntaron dos sangres de linaje real.

30 años después de que la Condesa murió, se terminó su territorio en México; ya que sus hijos vendieron sus bienes, poco a poco, y se marcharon a España. Actualmente, en Granada vive la XII Condesa de Miravalle, María del Carmen Enriquez del Mazo Serrano y de la Sota. Finalmente, como dato curioso, la hacienda de Jaripeo que incluía una mina de oro, fue vendida a finales del siglo XVIII   a Don Miguel Hidalgo y Costilla.

Es así como concluye la vida de esta mujer de pasiones y carácter explosivo. Personaje interesante que vivirá, generación tras generación, en la mente de quien conozca su historia.

 

                              DURANTE LA INVESTIGACIÓN DE ESTA INTERESANTE HISTORIA CON MI AMIGO JOSEP ZALEZ ZALEZ

 

 

Last modified on Lunes, 25 Septiembre 2017 20:18
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